Humedad Del Suelo Con Cámaras De Aire

Humedad Del Suelo Con Cámaras De Aire

Muy eficaces para impedir el paso de la humedad del suelo a los muros de los sótanos, son las cámaras de aire entre dichos muros y la tierra que los rodea.

  • La tierra tendrá que sostenerse por medio de un muro que se aligerará con numerosos estribos para transmitir los empujes laterales al muro de carga.
  • Estos muros no se ligarán con el muro de carga, antes al contrario, se pintará la superficie de contacto previamente con alquitrán u otra materia aislante.
  • La ventilación de estas cámaras puede combinarse con la de la solera, con lo que también quedará aislada de humedades.

Humedad-del-suelo-con-camaras-de-aire

Casos típicos en la humedad del suelo

– Un caso típico es el que afecta a la barrera antihumedad en el muro.

Debido a esto, el muro puede perder su eficacia si está rebasada en altura por tierra amontonada en el exterior, que acumulará el agua de lluvia o absorberá humedad del terreno, transmitiéndola al ladrillo y apareciendo en consecuencia humedades en el interior.

Cuando hay cámaras de aire, los restos de obra que hayan podido quedar depositados en el interior de ésta harán de transmisores de humedades al interior, tanto de las procedentes del terreno como las de lluvia, perdiendo igualmente eficacia las barreras antihumedad.

– Otro caso a considerar es el de la naturaleza de ciertos ladrillos.

En general la presencia de una excesiva cantidad de agua en un edificio es responsable del mayor número de defectos y a su vez de deterioros de los materiales.

En el caso del ladrillo, sus características favorecen la retención de agua durante un período de tiempo apreciable.

Si el ladrillo contiene sulfatos solubles de sodio, magnesio o de calcio, en su composición, ejercen una acción química con la humedad sobre el cemento Portland, produciendo un aumento considerable de volumen en los morteros, dilatándolos, fragmentándolos y originando grietas originales en una o varias hiladas, junto con signos de disgregación de los mismos.

La dilatación puede llegar a un centímetro por cada metro de altura de lienzo, haciendo aumentar la altura del edificio.

Para que se produzca esta acción se necesita abundante aportación de agua, es decir, zonas de fábrica que reúnan estas características: antepechos (agua que resbala bajo los mismos), zonas no soleadas o cerramientos de jardín.

En revoques gruesos, con fisuras de retroacción, la fisura deja pasar el agua al ladrillo y si éste tiene sales se producirá igualmente el efecto que se ha descrito.

Antonio Fernández
“EDEFER Ingeniería Constructora S.L.”
“Humedad Del Suelo Con Cámaras De Aire”

Tratamiento Hidrófugo De La Humedad En El Suelo

Tratamiento Hidrófugo De La Humedad En El Suelo

La solución aparentemente más simple para evitar la propagación de la humedad en el suelo consistiría en hacer que los materiales de cimentación (piedra u hormigón en general) contuviesen tal propagación, lo que se consigue obturando sus poros.

Es precisamente el objeto del tratamiento hidrófugo, obtenido por la adición de productos diversos al hormigón en el momento de su puesta en obra.

Estos productos se dividen en dos grupos:

  • Hidrófugos de superficie que se computan como superficies aislantes
  • Hidrófugos de masa que tienen por objetivo mejorar el conjunto del material.

Los hidrófugos de masa, muy diversos, son por lo general productos coloidales añadidos a los hormigones y morteros.

Influyen sobre la resistencia mecánica de estos materiales en un sentido generalmente desfavorable, pero tal efecto puede reducirse en la práctica adaptando las dosificaciones del hidrófugo a valores aceptables.

Los técnicos de la impermeabilización suelen ser contrarios al empleo de hidrófugos masivos y recomiendan conseguir la compacidad de morteros y hormigones por medio de una granulometría y unas proporciones adecuadas.

Desde luego no es una cosa segura que los hidrófugos aumenten siempre la impermeabilidad. En realidad pueden tener una acción no despreciable sobre la capilaridad de los hormigones, pero su adecuado empleo deberá basarse en estudios precisos y comprobados de cada producto.

Los diferentes hidrófugos que se ofrecen en el comercio pertenecen a algunos de los siguientes tipos:

  • Los cloruros alcalinos y alcalino-térreos que ante todo aceleran el fraguado. No son hidrófugos por sí mismos.
  • Los cloruros de cinc, de aluminio o de hierro y el fluoruro de cinc, que influyen demasiado gravemente en la resistencia mecánica.
  • Los carbonatos alcalinos que no dan grandes resultados.
  • El sulfato de aluminio, muy utilizado en los hidrófugos.
  • Los silicatos de sodio y de potasio, que son poco eficaces, sobre todo el primero.
  • Los fluo-silicatos de cinc, de magnesio o de calcio que son bastante interesantes como hidrófugos, excepto el último.
  • Los jabones y grasas, base de muchos productos de diversa eficacia.
  • Las emulsiones a base de brea de hulla o de petróleo de betún natural que pueden producir buenos hidrófugos de superficie.
  • Los aluminatos alcalinos dan un producto coloidal bastante eficaz y sirven de aceleradores del fraguado.

También han sido propuestos productos en polvo, tales como Kiesel-gur, Trass, polvo de piedra. Estos productos conducen a acrecentar el agua de amasado y perturban la resistencia de los hormigones y morteros.

Antonio Fernández
“EDEFER Ingeniería Constructora S.L.”
“Tratamiento Hidrófugo De La Humedad En El Suelo”

Reparto De La Humedad En El Suelo

Reparto De La Humedad En El Suelo

En la mayoría de los casos no pude evitarse la humedad en el suelo, que el suelo sea húmedo. Pero el suelo puede estar saturado o no de humedad, es decir, que los poros pueden o no estar llenos de agua líquida.

Una gran parte del suelo siempre está saturada de agua, formándose la capa de agua subálvea o freática cuyo nivel superior corresponde al nivel de agua en los pozos.

En realidad, el suelo se encuentra saturado de agua hasta un nivel superior a dicha capa, debido a las fuerzas capilares, tanto más subidos cuanto más finos sean los poros.

Estas fuerzas elevan el agua a alturas superiores de 20 a 30 centímetros, en general, sobre el nivel del agua subterránea.

A nivel superior los poros, sin estar saturados de agua, absorben una cantidad más o menos importante.

Finalmente, solo muy cerca de la superficie del terreno, el contenido del agua del suelo puede ser bastante débil, gracias a la absorción por las raíces de las plantas o a la evaporación al contacto con el aire y la acción de los rayos solares.

En la práctica hay que distinguir entre lo que sucede por debajo y por encima de la capa de agua subterránea…

  • En la primera zona el suelo no solamente está saturado, sino que el agua está a presión.
  • Mientras que por encima de la capa acuática lo hará bajo la acción de la presión del agua, o sea bajo la acción de fuerzas mucho más importantes, tanto más cuanto más se descienda en dicha capa.

El nivel de la capa varía ligeramente durante el transcurso del año y con las lluvias, pero sigue más o menos la configuración del suelo, aproximándose más a la superficie en los fondos que en los promontorios.

Por lo que interesa en general construir en los lugares elevados.

Pero diferencias de constitución geológica pueden, incluso a poca distancia, modificar el nivel de la capa acuosa.

Es aconsejable, por lo tanto, asegurarse del nivel de la capa por medio de sondeos, sin olvidar que el nivel superior de la tierra saturada de agua es más elevado que el de la capa misma, alcanzando en ciertas arcillas uno o dos metros.

En otros casos la capa de agua se encuentra bajo presión (pozos artesianos) lo que puede obligar a la utilización de dispositivos especiales análogos a los que se adoptan en la zona de la capa acuática.

Tales presiones pueden producirse también en forma intermitente, siendo la solución la misma: construir ataguías. Es una solución muy costosa, por lo que debe evitarse en cuanto sea posible.

Soluciones para protegerse de la humedad en el suelo

Solución 1.- Drenajes

La primera precaución para protegerse contra el agua consiste en alejarse de las cimentaciones.

Los drenajes y pozos abosrbentes tienen por misión apartar de los cimientos las aguas filtradas a través del suelo por la gravedad, pudiéndose bajar por el mismo procedimiento del nivel de la capa acuática.

Cuando las condiciones geológicas son favorables, un pozo que llegue a una capa absorbente dará el resultado apetecido.

Más en la mayoría de los casos hay que recurrir al drenaje.

Los drenajes son generalmente tubos de barro cocido, porosos, colocados a junta abierta para dejar paso al agua y en pendientes de 2.5 a 5 por ciento. Según la profundidad a que se coloquen irán separados de 8 a 15 metros una de otra.

Solución 2.- Ataguías

Cuando parte del subsuelo está contenido en la capa acuática hay que recurrir a las ataguías.

Hay que prever dos disposiciones diferentes según los esfuerzos a los que arriesgan someterse las ataguías, o sea, según el hormigón sea susceptible de ser atacado por ella o no.

El caso más simple (sin riesgos de fisuración, aguas no agresivas) puede resolverse con ataguías de doble envolvente:

  1. Un primer cajón (interior) de hormigón armado calculado para los esfuerzos existentes (cargas del edificio, presiones del agua).
  2. Un segundo cajón igualmente de hormigón armado con dosificación y granulometría particularmente cuidadas para conseguir una buena impermeabilización y la superficie exterior hidrofugada.

Una buena disposición consiste en colocar entre los dos cajones un hormigón magro de grandes poros, poco capilares.

En los casos en que la fisuración o la acción de aguas corrosivas han de temerse, hay que proteger el conjunto de la ataguía por una capa impermeable.

La colocación de esta capa debe hacerse con cuidado, no directamente sobre la tierra, sino entre otras capas de hormigón o mortero o sobre una solera de ladrillos.

Solución 3.- Barreras capilares

Teniendo en cuenta que en ciertos casos la humedad del suelo penetra en los paramentos por la acción de las fuerzas capilares, tanto más intensas cuanto más finos sean los poros, puede resultar adecuado colocar entre los elementos o paramentos de construcción y el suelo, unos conjuntos de poros grandes, tales como pedraplenes, escorias u hormigón magro de gran granulometría y de poca dispersión (gravas de grano grueso, sensiblemente todos del mismo tamaño).

Es lo que generalmente se efectúa sobre el terreno bajo terraplenes, o en construcciones subterráneas y en una solución que en muchos casos puede resultar suficiente.

Sin embargo, es conveniente en muchos otros casos, reforzar tal disposición o sustituirlas por juntas impermeables.

Solución 4.- Juntas impermeables

En soluciones extremas éstas envolverán todos los materiales de cimentación, pero no siendo factible generalmente, debido a su alto costo, se suele recurrir a soluciones intermedias, realizando juntas impermeables no absolutamente continuas.

Los objetivos de dichas juntas son:

  • Evitar una infiltración demasiado abundante de agua por el suelo.
  • Evitar que la humedad suba por los muros por la acción de las fuerzas capilares.

Para conseguirlo, no es necesario que la barrera llegue al nivel del suelo. Basta que alcance la altura de saturación por capilaridad del muro, altura obtenida por medio de una probeta.

Suele elevarse la barrera hasta el nivel del terreno para proteger el muro contra la penetración de las aguas pluviales que se deslizan por la superficie de terreno.

Esta agua asciende por capilaridad hasta más arriba del terreno y se evapora, pero al hacerlo, deja sales solubles que pueden producir eflorescencias y cripto-eflorescencias peligrosas.

La solución más sencilla consiste en cortar el muro por una junta impermeable, a unos 40 centímetros por el nivel del terreno.

Pueden combinarse entre sí los dos procedimientos para proteger las distintas variantes de fundaciones que no alcancen la capa acuosa, y que pueden resumirse en los tres casos siguientes:

  • Subsuelo en locales utilizables (ventilados). Solera sobre terraplén de poros grandes, muros con protección vertical y junta aislante.
  • Hueco sanitario (ventilación): junta aislante.
  • Solera sobre terraplén: junta aislante, solera sobre terraplén de grandes poros.
Tratamiento Por Electroosmósis En La Construcción

Tratamiento Por Electroosmósis En La Construcción

El tratamiento por electroosmósis se funda sobre ciertas propiedades de la electricidad terrestre y utiliza la que se produce espontáneamente entre una fábrica de ladrillo húmeda y el suelo, igualmente húmedo, sobre el que se asienta.

El valor de esta corriente eléctrica, que puede alcanzar 600 ó 700 milivoltios, se mide mediante un voltímetro muy sensible, intercalando entre dos bornes metálicos introducidos el uno en la fábrica de ladrillo húmedo y el otro en el suelo vecino.

Este estado eléctrico natural se suma a las fuerzas de capilaridad y al bombado debido a la evaporación superficial que favorece la subida de la humedad en el interior de la fábrica.

El procedimiento de secado consiste en establecer un circuito eléctrico entre tierra y fábrica de ladrillo.

Aplicación práctica del tratamiento por electroosmósis

  • Un dispositivo en contacto empotrado en la fábrica de ladrillo es conectado mediante conductores aislados a tomas de tierras metálicas.
  • La naturaleza de los electrodos, la humedad y alcalinidad de la fábrica, la humedad del terreno y, si se presenta el caso, su acidez, las cargas electrolíticas diferentes de la fábrica de ladrillo y de la tierra, originan una corriente eléctrica que, en el conductor, va en el sentido fábrica-tierra y, por lo tanto, el conjunto tierra-fábrica, de la tierra a la fábrica de ladrillo.
  • El agua bajo el efecto de la corriente eléctrica, es rechazada hacia tierra.

¿Cómo es su instalación?

La teoría parece muy sencilla y algunos creerá que bastará introducir un clavo en un muro, una estaca en la tierra, y unir ambos por medio de un conductor para obtener el resultado deseado.

En realidad es necesario saber seleccionar el material y fijar una sere de reglas generales sobre el empleo de dicho material.

El material comprende lo siguiente:

  • Dispositivos de contacto para ser empotrados en el muro y conectados entre sí mediante un conductor también empotrado en la fábrica de ladrillo.
  • Tomas de corriente formadas por un material diferente del utilizado en los dispositivos de contacto colocados en la fábrica, y que son introducidas en el suelo húmedo próximo al edificio a secar y conectados con el circuito general.

La instalación se hace al exterior o en el interior del muro y, en ciertos casos, en ambos lados a la vez. Si el edificio contiene sótanos, estos puede ser tratados aparte y, de esta manera, el dispositivo sobre el suelo queda reforzado por el establecido debajo del mismo.

El circuito colocado en la fábrica de ladrillo, así como el realizado en tierra, quedan completamente invisibles y no influyen de ningún modo en el aspecto exterior del edificio.

Se tomarán todas las precauciones, sobre todo en tierra, para asegurar la conservación casi indefinida de los elementos metálicos utilizados, con el fin de que la instalación de secado tenga una duración equivalente a la de la construcción a la que se aplica.

Cada edificio tratado debe considerarse como un caso particular para el que los datos numéricos pueden ser diferentes de los edificios tratados precedentemente o de los edificios vecinos.

Para cada caso debe determinarse lo siguiente:

  • Altura, emplazamiento y cantidad de dispositivos de contacto.
  • Separación entre sí y profundidad de su empotramiento en el muro.
  • Número y emplazamiento de los conductores que unen el conjunto de dispositivos de contacto al conjunto de tomas de tierra.
  • Distancia de la línea de tomas de tierra al muro y su emplazamiento ala interior o exterior de la construcción.
  • Separación entre sí y profundidad de las tomas de tierra.

Todo el funcionamiento de la instalación se condiciona a la elección de los mencionados valores, elección muy delicada si tenemos en cuenta que las corrientes favorables se miden en milivoltios y que han de contrarrestar el sistema muy complejo de las fuerzas que elevan el agua en la fábrica de ladrillo.

Cada proyecto hace intervenir elementos propios del caso a tratar y que se refieren a lo siguiente:

  • En el suelo: naturaleza, topografía, grado de humedad, caracterñisticas eléctricas.
  • En el edificio: naturaleza de los materiales, configuración, orientación, características eléctricas.
  • En los defectos a corregir y después prevenir: intensidad del daño causado, importancia y localización de las zonas alcanzadas, etc.

Cuando las zonas dañadas quedan perfectamente localizadas la instalación será suficiente en dicha zona del edificio.

La solución de estos problemas exige indudablemente la intervención de especialistas encargados de establecer los planes de instalación, el uso de aparatos de mediciones especiales y perfeccionados, una experiencia del procedimiento y un juicio sano de la situación que se presente.

Control de funcionamiento

El funcionamiento de una instalación de secado por electroosmósis se verifica mediante aparatos de medición que permiten cifrar, por un lado, la diferencia de potencial entre el conductor general colocado en el interior del muro y en las tomas de tierra y, por otro lado, la conductibilidad eléctrica del muro.

Esta última medición se efectúa haciendo pasar una corriente determinada entre dos puntos, cada vez los mismos, del muro. La variación de la intensidad de la corriente entre dos mediciones nos da la de la resistencia y, por lo tanto, de la humedad.

Estos controles han demostrado que la intensidad de la corriente varía con el grado de humedad de las fábricas. En el caso de que aquella cesara, debido a la falta de humedad, podría producirse de nuevo, en cualquier momento, si la humedad aumentase suficientemente.

Consideraciones

El constructor seleccionará todos los materiales que ha de emplear en una obra, eligiendo los menos higroscópicos y prefiriendo os que mejor eviten, más tarde, el paso de humedades y la formación de eflorescencias.

Se emplearán siempre los mejores materiales, especialmente en las partes constructivas más difíciles de secar, y se procurará que reúnan las condiciones exigidas en el Pliego de condiciones de la Edificación.

La humedad inicial no desaparecerá nunca del todo. Disminuye paulatinamente por evaporación hasta alcanzar, aproximadamente al cabo de un año, cierto estado de equilibrio, ya que los materiales absorben cantidades de agua en determinados límites que dependen del estado higrométrico de la atmósfera.

Antonio Fernández
“EDEFER Ingeniería Constructora S.L.”
“Tratamiento Por Electroosmósis En La Construcción”

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies.     ACEPTAR